
Estoy encantado con mi
Vespa. Al principio dudé entre comprarme un modelo moderno o incluso una
scooter, pero definitivamente el modelo clásico
PX125 me parece perfecto.
En Madrid hay miles de
Vespas, lo que demuestra que es uno de los medios de transporte preferidos en ciudad: llegas y aparcas, evitas atascos en hora punta, etc. Tiene algunos inconvenientes, como que te puedes intoxicar con el humo si tarda mucho en cambiar a verde el semáforo, que en invierno pasas mucho frío o que los coches no tienen en cuenta que tú pasas a su lado para planificar sus maniobras (principalmente los taxis). No obstante, después de unos meses casi me he acostumbrado a su cambio de marchas manual, más o menos consigo frenar y aunque otros moteros aseguran que algún día tocaré el suelo, estoy encantado. He comprado unas pegatinas de Cantabria para tunearla convenientemente.
Creo que aún no sufro la
Vespa Obsession, pero el otro día ví esta
Vespa Primavera en Santander y me ha encantado, je, je.